sábado, 5 de noviembre de 2011

Cómo sobrevivir a la cláusula de arrastre “drag along”


En todo acuerdo de inversión con un fondo de capital riesgo, una de las cláusulas más temidas por los emprendedores es la de arrastre, conocida también como “drag along”.

Una redacción aproximada de este pacto sería parecida a la siguiente: “En caso de que el fondo recibiese una oferta por su participación en la sociedad por parte de un comprador que condicionase esa oferta a la compra de un porcentaje superior al que tiene el fondo, el resto de socios tendrá la obligación de vender su cuota hasta alcanzar tal porcentaje”.

En otras palabras, si el inversor encuentra un comprador que sin embargo quiera comprar un porcentaje superior al que tiene el propio inversor, entonces el resto de socios (esto es, el emprendedor) estarán obligado a vender la parte que falte.

Pongamos un ejemplo. El emprendedor tiene el 80% de la empresa y el inversor el 20%. El inversor quiere vender y un tercero le dice que está dispuesto a comprar, pero no solo su 20%, sino el 51% de la sociedad. Si el emprendedor ha firmado el “drag along” entonces el inversor puede obligarle a vender al tercero un 31% de capital, que sumado al 20% que tiene el inversor hace el 51% que quiere el comprador. En este caso el emprendedor perdería el control de su empresa.

La cosa puede ser más extrema si el tercero solicita comprar el 100% del capital. Entonces el emprendedor debe simplemente vender todo su porcentaje en su empresa. ¿Puede haber algo peor? Pues sí: que el precio de venta encima sea bajo.

Hoy día no hay business angel o fondo de venture capital que no exija una cláusula “drag along” antes de invertir en una empresa. La razón es sencilla. Este tipo de inversor obtendrá beneficios si consigue vender su porcentaje consiguiendo una plusvalía. Generalmente entran con un porcentaje minoritario, y saben que vender una participación inferior al 50% de una sociedad es muy complicado. El “drag along” les permite entonces abrir el abanico de opciones de salir de la empresa y conseguir ofertas de compra por su participación.

¿Cómo evitar este pacto? La respuesta más común es: “de ninguna manera”. Insisto: si el inversor sabe lo que hace exigirá la cláusula de arrastre y no se mostrará dispuesto a negociar este punto. El emprendedor que no acepte el pacto lo normal es que no consiga la inversión.

La solución pasa por mitigar la aplicación del “drag along”, es decir, aceptar la condición pero limitar su ámbito de validez. Puede haber varias formas de hacerlo, pero lo más normal es recurrir a tres de ellas:
  1. Limitación por cuantía: la cláusula solo tendrá  validez para ofertas que superen una determinada cantidad. Por ejemplo, valoraciones del capital superiores a 3 millones de euros. De esta forma el emprendedor evita que el inversor malvenda la empresa.
  2. Limitación por tiempo: la cláusula solo tendrá validez una vez que hayan pasado un determinado número de meses desde la entrada del inversor (por ejemplo, 3 años). De esta manera se disuaden comportamientos meramente especulativos por parte del inversor.
  3. Limitación por cuota: la cláusula solo tendrá validez hasta un porcentaje máximo de venta por parte del emprendedor. Por ejemplo, el emprendedor solo podrá ser arrastrado hasta un 20% total de su porcentaje. Así se asegura un porcentaje mínimo de dominio de su sociedad.

En definitiva: si el inversor te pide el “drag along” tantea si puedes eliminarlo. En caso negativo, lo mejor de cara a conseguir cerrar el acuerdo es aceptarlo aunque tratando de limitar su alcance.

3 comentarios:

  1. Muy interesante Antonio. Al fin he entendido perfectamente el concepto y las opciones de negociación. Me apunto al blog.

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  2. Hola davidu, gracias por tu comentario. En breve subiré una segunda entrada sobre los bancos. Saludos.

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  3. que maravilloso es encontrarse lectutras que nutren al emprendedor , con tan buena forma de explicarlo. Mil gracias

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