jueves, 17 de noviembre de 2011

Salir adelante sin dinero

En estos días en que conseguir financiación de un socio capitalista se ha vuelto más difícil que nunca los emprendedores deben recurrir con más fuerza a la creatividad y lo que los anglosajones denominan “business sense”.

El reto parece complicado, pues ¿cómo puede sustituirse el dinero que necesita la empresa? El emprendedor seguramente sabe intercambiar recursos para suplir carencias. Puede cambiar un software por otro más barato, conformarse con tres empleados en lugar de cuatro, aplazar la mudanza a otra oficina mayor, pero… ¿cómo suplir la falta de fondos económicos?

Pensemos un momento. Necesitamos el dinero para tener acceso a determinados activos, bienes y servicios. Bien, ¿y si consiguiésemos esos recursos de alguien que los tenga y accediese a ponerlos a nuestra disposición? Lo que trato de explicar aquí es el recurso a los socios industriales.

¿Qué es un socio industrial? Es una empresa que opera en nuestro mismo sector de actividad o uno complementario y que accede a colaborar con nosotros porque de tal cooperación habrá beneficios para las dos partes.

Pondré un ejemplo. Supongamos que nuestra pequeña empresa ha desarrollado un nuevo proceso productivo con el que se obtiene un bizcocho más saludable y barato. La tecnología está desarrollada y ahora necesitamos financiación para crear una pequeña línea de producción y poner nuestros primeros pedidos en los lineales de los supermercados. Si contásemos con tal capital podríamos poner en marcha tal iniciativa por nuestra cuenta e interiorizar el 100% del margen de beneficio a que diese lugar tal proyecto. Pero supongamos que no hay dinero por ningún lado.

Una posibilidad que tendría nuestro emprendedor del sector de la alimentación sería acudir a un productor de bizcochos y ofrecerle lanzar una línea de producto basada en su tecnología. Nuestra startup aportará la tecnología y él la fábrica y la capacidad de distribución. Lógicamente un acuerdo de estas características supondrá compartir con el socio industrial un porcentaje del margen de beneficio… pero más vale una parte de algo que un 100% de nada.

Lógicamente estos acuerdos con socios industriales deben ser pensados con calma. Primeramente es primordial proteger el activo que el emprendedor aporta, de manera que no pierda el acceso exclusivo al mismo. Asimismo conviene que el contrato de colaboración establezca claramente cómo se producirá la cooperación y que normas la regularán.

En estos tiempos de iliquidez financiera el recurso a los socios industriales es una de las vías de salida para los emprendedores. Lo fundamental es concebir un plan que resulte en un acuerdo win-win para el socio industrial y el emprendedor. Para ello hace falta creatividad, pero… ¿no es precisamente eso lo que tiene el emprendedor?

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