miércoles, 4 de enero de 2012

La piedra en el zapato

Denominamos  Venture Capital (VC) al inversor profesional que aporta fondos a proyectos que se encuentran en fase de arranque. Normalmente este tipo de inversores entran en la startup después de los business angels, que a su vez invierten en los primeros momentos de su actividad. El rango de inversión de los VC se sitúa entre los 200.000 y el millón de euros. 

Si echamos un vistazo al panorama de inversión en España nos encontramos con un paisaje desolador por lo que respecta a este tipo de inversores. ¿Por qué son tan escasos los VC en nuestro país en relación con otros de nuestro entorno?

En realidad son dos las razones por las que observamos este déficit en nuestro país.

La primera y principal radica en el perfil del inversor medio español: hablamos de un sujeto cortoplacista, especulador, apegado a los bienes raíces y absolutamente desconfiado de lo que no puede ver y tocar (ahí tenemos una razón de por qué la investigación teórica en España prácticamente no aporta nada a nuestro PIB). 
La consecuencia financiera de este factor cultural es que las carteras de inversión españolas están mal diversificadas, mal invertidas.

Mientras que una cartera estadounidense guarda un porcentaje en activos de elevado riesgo como los representados por las startups, en España el perfil está inclinado hacia la parte de la curva de menor riesgo. Esto se traduce en la ausencia de dinero para invertir en proyectos de emprendedores.

Tampoco sería necesario hacer un cambio elevado en el perfil de inversión, pues la parte destinada al VC tiene que ser escasa, al constituir un riesgo alto. En otras palabras, haría falta un porcentaje reducido de la cartera, pero bastaría para que hubiese liquidez suficiente.

La segunda razón radica en el comportamiento de los VC en España. Como sabemos, un aspecto esencial del capital riesgo consiste en que los inversores puedan vendar su porcentaje de capital en la empresa participada y obtener de ahí una plusvalía. Ocurre sin embargo en España que cuando un inversor pequeño que invirtió en una empresa y permaneció en ella durante un tiempo desea salir vendiendo su porcentaje a otro inversor de mayor tamaño se encuentra con que no puede. ¿Quién se lo impide? El nuevo inversor.

En efecto, el fondo grande insiste en que sus fondos entrarán como ampliación de capital y que su dinero no se destinará al bolsillo del inversor pequeño. Le repatea que su dinero se destine a pagar la rentabilidad de otro inversor anterior, a pesar de que éste ya haya asumido el riesgo que le tocaba. Esto significa que el pequeño debe quedarse aún más tiempo en la empresa sin poder salir, viendo aumentado su horizonte de inversión y el riesgo al que está atado. Enfrentado a esta situación, el primer inversor prefiere no entrar a invertir, con lo que la startup no llega a la fase de VC porque no consiguió antes un business angel. Se trata de un círculo vicioso creado por los propios inversores y del que es difícil salir.

Para debatir estas temáticas financieras sígueme en Twiter (@manzanerame). También tienes mi libro "Finanzas para emprendedores", de la editorial Deusto.

1 comentario:

  1. interesante articulo sobre finanzas para principiantes, me fue de mucha utilidad ahora que inicio mis estudios, creo que comprare este libro, hablando de finanzas también comparto con ustedes la noticia sobre la fundacion Botín http://noticiasbancarias.com/tag/fundacion-botin
    saludos.

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