miércoles, 8 de febrero de 2012

Por qué muere una empresa

Ha caído Spanair. Y con ella se quedan por el camino veintitantos mil viajeros colgados, cuatro mil empleos destruidos y mis tropecientos mil puntos de viajero frecuente. Por supuesto no se pueden hacer bromas de una situación que provocará molestias y graves perjuicios a las familias que dependían de esa empresa. Pero lo que sí podemos (y debemos) es extraer enseñanzas y conclusiones de este episodio para nuestra vida de emprendedores.
Quizá la lección más directa de este caso de Spanair es la causa misma del cierre empresarial.
¿Por qué muere una empresa? ¿Por qué hoy están volando los aviones y mañana dejan de hacerlo? Desde el punto de vista financiero la respuesta es sencilla, aunque con frecuencia los emprendedores se hacen un lío con este tema. La empresa muere porque no tiene dinero. Y cuando digo “dinero” me refiero a lo que todo el mundo entiende por dinero, billetes y monedas.
Al contrario de lo que mucha gente cree una empresa no cierra por tener pérdidas. La “pérdida” es un concepto contable que dice que a final de un ejercicio una empresa tuvo más costes que ingresos. Tener pérdidas no es una buena cosa, pero por sí solas las pérdidas no ocasionan el cierre de una empresa.
Porque al lado del concepto contable de la “pérdida” hay otro más prosaico: el de “caja”. La caja es la tesorería de la empresa, la liquidez de que dispone: sus billetes y monedas. Una empresa funciona gracias a su caja, porque con la caja paga a los empleados, a los proveedores, a la Hacienda, a la Seguridad Social…
¿Qué pasa cuando una empresa deja de pagar? Pues lo normal es que uno de esos acreedores que tenemos nos reclame judicialmente la deuda y si seguimos sin pagar ocurre algo aún más molesto: el procedimiento de concurso de acreedores (la antigua suspensión de pagos). No entraré ahora en detalles, pero al final de ese túnel se encuentra el cierre de la empresa.
Fijaos bien que no he mencionado para nada las pérdidas en el párrafo anterior. Y de hecho una empresa puede tener pérdidas durante “n” años y sin embargo no entrar en el fatídico proceso concursal. ¿Por qué no? Pues sencillamente, porque hay caja para pagar a todo el mundo. Mientras paguemos a los acreedores, no hay peligro de cierre.
Ése era el caso de Spanair. En 2009 perdió más de 185 millones, en 2010, 116 millones, y en 2011 también hubo pérdidas aunque no tengo el dato exacto. ¿Cerró Spanair en 2009, 2010 ó 2011? No, porque la Generalitat siguió inyectando dinero en la empresa. Cerró en 2012 cuando fracasaron sus negociaciones con Qatar Airways para que esta sociedad invirtiese en Spanair 150 millones de euros (es decir, pusiese caja en la empresa porque no había).
Puede por consiguiente darse el hipotético caso de que una empresa tenga “beneficios” (esto es, sus ingresos sean mayores a los costes) y se vea abocada al concurso porque no haya tesorería suficiente para pagar a los acreedores. Ésta es una situación extraña pero no imposible, y detrás de ella suelen estar los famosos "clientes morralla".
En resumen: vuestra empresa cerrará cuando abráis el cajón del dinero y lo único que quede dentro sea la consabida telaraña. Mientras tanto, aunque haya pérdidas, los aviones podrán seguir despegando.

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