lunes, 2 de abril de 2012

Las patentes no son la solución del emprendedor

El efecto real de las patentes tiene mucho de placebo. No pocos emprendedores piensan que cuando patentan algo ya nadie te lo puede copiar. Imaginan que la patente es una barrera infranqueable que nadie se atreve a infringir. Esta creencia errónea la comparten otros aparte de los emprendedores. Hace unos pocos días negociaba con un inversor que se quedó verdaderamente decepcionado cuando le dije que la tecnología de nuestro proyecto no se podía patentar. Este señor también había caído en la trampa. Lo sentí mucho por él, y también por mí pues supe entonces que podía olvidarme de su inversión.
Vayamos por partes.
En primer lugar, cuando patentas empiezas haciendo algo que no te tendría que gustar: te expones. Enseñas tus cartas. En la patente se recogen detalles de tu tecnología que por el hecho de patentarse pasan a estar accesibles a otros. Cualquiera puede verlos, y esto no es bueno. Y no es bueno no ya porque te puedan copiar, sino porque das ideas.
En segundo lugar, y más importante. Para que la patente sea un mecanismo realmente eficiente necesitas dos cosas. La primera que la patente esté bien hecha, lo cual no es difícil si te pones en las expertas (y caras) manos de un profesional de prestigio. Pero atención que viene la segunda. Para que la patente sea útil necesitas poder defenderla. Y ahí está el problema.
Supongamos que patentas tu producto y llega un holandés y te lo copia. Sin ningún tipo de pudor. Hasta el último tornillo. En caso de que tu patente cubra toda Europa se supone que tú dispones de una acción por quebrantamiento de la propiedad industrial. Pues bien: persigue al holandés. Te vas a gastar un dineral que quizá no tengas y cuando dentro de x años haya sentencia a tu favor, lo mismo el holandés está en paradero desconocido y sin un euro.
¿Adónde quiero llegar con esto? Lo que trato de decir es que el requisito de defendibilidad hace que la patente solo sea un mecanismo válido para las grandes corporaciones y no para los emprendedores. Son frecuentes las noticias en prensa: Apple demanda a Samsung, Kodak demanda a Apple,  y LG demanda a Sony. Un todos contra todos en toda regla.
En realidad, el único efecto que puede tener la patente para un emprendedor es el efecto disuasorio. Es decir, que un tercero, al ver que algo está patentado y temiendo enfrentarse a un conflicto con el propietario de la patente, se abstenga de copiar. Pero para ello, ese tercero debe ser un tipo honesto. Y los que copian patentes no lo suelen ser. O sea, que el efecto disuasorio se va a hacer gárgaras.
En definitiva, yo siempre recomiendo a los emprendedores que, si es posible, defiendan su tecnología con el secreto industrial (es decir, punto en boca). Si más tarde el inversor exige patentar, o el comprador de la empresa te lo pone como condición, lo haces. Pero ya no estarás solo.
Como siempre es necesario hacer salvedades. Hay situaciones en las que no queda más remedio que patentar, sobre todo en los casos en los que el secreto industrial es fácilmente salvable. Conviene entonces informarse bien. Las buenas noticias llegan al principio: patentar para España no es muy costoso. Pero una vez hecho esto llegan las temidas extensiones. O extiendes la patente a otras geografías o pierdes la opción. Y eso sí es caro.

3 comentarios:

  1. Absolutamente de acuerdo, yo he visto a una empresa copiar a multinacionales de cosmética y tener 6 juicios en un año con ellas … y nunca le pillaron, para cuando salía la cosa empresa creada, producto vendido y cobrado en los todo a 100, empresa cerrada y missing. Con una gran inversión en una línea de producción, el "copiador" nunca quiso invertir en crear su propia marca ni producto especial. Imitaba marcas y envases.
    También conocí, durante 5 años trabajé en el sector, al pequeño emprendedor con una patente asfixiado por juicios por un competidor con más músculo financiero (pero menos creatividad).
    Moverse rápido para que no te copien parece mejor solución. Alguna protección mínima o documentar para que la patente de otro con posterioridad no te afecte.

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  2. Gracias por tu comentario. Lamentablemente el recurso a la patente responde en más casos de los deseables al desconocimiento y no a sus ventajas.

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  3. Observese que el financiero quedo decepcionado al saber que el producto no era patentable.
    ?O no dice esto el primer escrito?

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