lunes, 16 de abril de 2012

Los actores, ejemplo de cómo maltratar a un cliente


Pensaba yo que Iberia, Air Europa o cualquier aerolínea que se precie es el mejor ejemplo de empresa que cuanto más recurres a ella peor te trata, cuando caigo en esta noticia.
Se trata de una carta enviada al ministro de cultura (un tal Wert, que no sé de dónde ha salido ni con quién ha empatado) por un tipo llamado Adolfo Blanco, autoproclamado “distribuidor cinematográfico”.
Yo que debo ser un poco voyeur, o cotilla según se mire, cada vez que veo en un periódico una carta de fulanito de tal dirigida a un tercero, dejo al punto lo que quiera que esté haciendo y corro a leerla. En este caso la carta es “abierta”, luego el morbo es menor. El tal Blanco la escribió con ánimo de que se difundiese, y por consiguiente no cayó en manos de la prensa por descuido, hurto, o apropiación indebida (como suele suceder con las cartas más jugosas).
En todo caso me detengo en el párrafo número 5 porque dice algo que nos interesa como emprendedores. Ojo al parche: “buena parte del “talento” (actores y directores) de este país se ha esforzado con arrogancia en dar la espalda al espectador, cuando no a insultarlo. Por eso, ese “talento” no puede pretender que el público le corresponda incondicionalmente. Cuando a uno le tratan mal en un restaurante no vuelve, por muy buena que sea la comida; el cine español, o algunos destacados representantes del mismo, han faltado el respeto a sus clientes, despreciando a quienes no piensan como ellos”.
Hace poco escribí en todostartups un artículo que supuse que no me haría pasar a la historia de la literatura para emprendedores. Llevaba por título “El Cliente es lo más importante para los #Emprendedores por @Manzanerame” y decía algo tan evidente como que el cliente es lo más importante para un emprendedor, básicamente, porque paga tus facturas. Creo que a nadie abrí los ojos. Más bien al contrario, muchos pensarían que escribí la primera perogrullada que se ocurrió para cumplir con la entrada de la semana.
Pero hete aquí que según voy por la calle tropiezo con gente que porfía en patear el trasero de sus clientes. Los penúltimos, los actores. Y no lo digo yo, lo dice Blanco.
Fijémonos. Yo soy un cliente del producto que ofrece el actor, ya sea teatro o cine. En otras palabras, el actor es un proveedor. Mi proveedor de entretenimiento o, la mayor parte de las veces, sopor.
¿A alguno de vosotros se os ocurriría ir a la puerta de un bar y llamar a un posible cliente vuestro “fascista” exhortándole a que desaloje de inmediato el citado bar so pena de propinarle un par de pescozones? Pues eso mismo es lo que leo en la prensa que ha hecho un actor español cuyo retrato traigo a este artículo para ilustración del lector y economía caligráfica mía.
Amigos emprendedores: no hagáis como determinados actores españoles. Sed buenos, listos y tratad con respeto a los clientes.
Y dicho lo cual, con esta entrada considero lograda una de mis más obstinadas ambiciones: extraer una lección provechosa del cine español.

3 comentarios:

  1. Lo siento, pero es fácil comprobar buscando en los medios que Guillermo Toledo ha sido absuelto de esas acusaciones porque no había ninguna prueba ni de que el local hubiera sido atacado por nadie ni de que Toledo estuviera tan siquiera por ahí. Ya bastante malas son muchas de las películas españolas como para que encima nos dediquemos a atacarlas con mentiras.

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  2. Hola gracias por tu comentario.
    En realidad en mi entrada no he hecho referencia a la conclusión procesal del caso del citado actor. Únicamente he mencionado la noticia de la acusación que ha aparecido (creo que) en todos los medios de comunicación. Es decir, que si esta noticia responde a hechos falsos mi culpa es citarla, no crearla.
    No entro en tu apreciación de "Ya bastante malas son muchas de las películas españolas", pues mis cineastas españoles de referencia (en realidad solo uno, Luis Berlanga) me llenan de orgullo y satisfacción (con perdón).

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  3. Entonces no entiendo la intención de tu artículo. Dices que el cine español no debe atacar a sus clientes y pones como ejemplo el caso de Guillermo Toledo. Es como si la gente nos atacara a todos los empresarios por las burradas de Díaz Ferrán (burradas empresariales, ojo). Con una diferencia: Díaz Ferrán SI arruinó a sus empresas y Guillermo Toledo NO atacó ningún bar ese día. Y el error tuyo es citar una noticia falsa para sobre ella crear un argumento.

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