domingo, 6 de mayo de 2012

Churchill y la burbuja inmobiliaria por @manzanerame


Los políticos españoles tienen una gran ventaja y un gran inconveniente.
El gran inconveniente es que ninguno vale para nada. Hasta el punto de que a veces me pregunto si no es condición necesaria para llegar a dirigente español ser un sujeto gris totalmente incapaz de sobresalir en ningún ámbito social (pensad: si eres un gran abogado, un apasionado jurista, ¿dejarías la carrera de tu vida por meterte en política? ¿Lo harías si fueses un gran médico, un gran científico, un gran historiador? Q.e.d.).
Pero hay una gran ventaja: las incontables horas de hilaridad que nos proporcionan con su estupidez.
Nuestro protagonista de hoy es Pérez Rubalcaba. Veo la entrevista que le hizo hace unos meses el follonero y me quedo con esta perla. A la pregunta: ¿por qué no hicieron estallar antes la burbuja inmobiliaria?, Rubalcaba responde: “porque con la burbuja todos vivíamos bien” (mirad el minuto 6:15 del vídeo y flipad).


Dicen los políticos socialistas que la crisis no se veía venir y mienten. Se veía, y de lejos. Lo verifica el propio Rubalcaba cuando dice que no quisieron pinchar la burbuja porque se vivía bien con ella. No porque no la viesen. Porque estaban cómodos con ella. Es decir, se sabía que había un tumor y no se quiso extirpar. Y no se quiso hacer porque llevaba aparejado un coste político y social derivado de los miles de personas que se verían perjudicadas por ello. La clase política española prefirió dar un patadón hacia delante y esperar a ver si el marrón le caía a otro. Ahora no son miles, son millones las víctimas. Pero el gobierno no tuvo la culpa. Fueron los bancos, los especuladores, Bush, las familias que vivían por encima de sus posibilidades… cualquiera menos ellos.
Lo cierto y cruel es que bastaba sólo una ley bancaria para hacer estallar la burbuja. Una simple ley que prohibiese a los bancos financiar activos inmobiliarios a más de 20 años y con cuotas que no excediesen el 33% de la renta líquida del peticionario. Con eso la burbuja hubiese estallado de modo ordenado. Quebrarían algunas inmobiliarias, sí, y algún especulador se habría comido el suelo, pero los grandes perdedores (los hipotecados de última hornada) se habrían salvado. Se habrían salvado.
Esta triste historia me recuerda otra ocurrida en Inglaterra durante la Segunda Guerra Mundial. Antes de declarar la guerra a Hitler, durante muchos meses, el primer ministro británico Neville Chamberlain reculó y reculó ante las exigencias Nazis para evitar la guerra: Austria, Sudetes, Checoslovaquia. El grupo de Churchill apremiaba a Chamberlain para plantarse. Para decir “basta” a Hitler y declararle la guerra. Finalmente en septiembre del 39 Alemania invadió Polonia y las democracias declararon la guerra al Tercer Reich. Entonces, en un famoso discurso, Churchill dijo: “pudisteis elegir entre el deshonor y la guerra. Elegisteis el deshonor, y hoy tenéis la guerra”.
Igual ha pasado en España con esta crisis. Pudieron elegir entre la crisis o perder unas elecciones. Eligieron la crisis, y perdieron las elecciones.  

Nota final: leo en internet que Rodríguez Zapatero va a publicar un libro sobre economía. No sé si es la típica broma de internet (tiene toda la pinta) o si es que la pobre economía de la que soy humilde doctor ya no puede llegar a menos.

2 comentarios:

  1. Estimado Antonio, estoy de acuerdo contigo respecto a la clase política de 3ª que tenemos, pero creo que es muy fácil hacer ese comentario sobre Rbc a toro pasado. Que yo sepa, un tumor no proporciona los millones de puestos de trabajo que en su momento proporcionaba la burbuja, ni da el crecimiento y la riqueza que dio al país y a algunos. Aquí no se ha invertido nunca en buscar sectores de crecimiento alternativo, así que la burbuja se pinchó y como era de prever, ella solita. Forzar a que esa burbuja se pinchara, hubiera sido posible sólo a manos de un estadista, tipo de político imposible de encontrar por estos pagos.

    ResponderEliminar
  2. Nantxu, gracias por tu comentario.

    A toro pasado, no. He escrito el artículo cuando he tenido noticia de las palabras de Rubalcaba en La Sexta.

    El crecimiento al que aludes (y que se produjo) era ficticio. No basado en la productividad, sino en la especulación. Y precisamente dejar que la burbuja se pinchara sola (se pinchó por una crisis de liquidez de la que ya hablé en otro post) es la gran indecencia de la clase política española.

    Por lo demás estoy de acuerdo con tu comentario.
    Saludos.

    ResponderEliminar