El
“equity gap” se define como el rango en el cual el emprendedor tiene más
dificultades para encontrar inversor, pues estas necesidades son demasiado
altas para los business angels y demasiado bajas para los fondos de venture
capital que operan a partir de determinado nivel. Es decir, por debajo o por
encima del equity gap es factible conseguir financiación si el proyecto es
invertible, pero dentro de él las dificultades son casi insalvables.
En
el Reino Unido pueden sindicarse fácilmente business angels hasta un millón de
libras aproximadamente, luego el equity gap empezaría ahí y llegaría hasta unos
3 millones aproximadamente.
En
España, el equity gap yo lo situaría entre 250.000 y 2 millones de euros.
En
primer lugar vemos que, a diferencia de lo que ocurre en Gran Bretaña, el rango
es amplísimo, pues el límite superior es 8 veces mayor que el inferior
Pero
lo peor es que en el caso español el gap empieza muy abajo, y prácticamente va
desde la creación de la empresa hasta un nivel de inversión justificado sólo si
el negocio ya ha demostrado una capacidad consistente para generar caja.
Así,
si bien es cierto que conseguir los primeros 100.000 ó 150.000 euros puede ser
sencillo si el emprendedor se involucra muy activamente, rara vez esa inversión
inicial hace llegar lejos al negocio. En seguida se entra en el equity gap y la
empresa se ve abocada a un futuro incierto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario en la entrada