miércoles, 26 de diciembre de 2012

La ruina de nuestros hijos y el “tú la llevas”



Voy a terminar el año con unas cuantas citas que deberían servir para explicaros en manos de quién estamos. Empiezo por el PP, que están en el gobierno.


Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda: “No hay una burbuja inmobiliaria”. Octubre de 2003.


Luis de Guindos, ministro de Economía: “No hay burbuja inmobiliaria, sino una evolución de precios al alza que se va a ir moderando”. Noviembre de 2003.


Rodrigo Rato: “No estamos ante una burbuja”. Junio de 2003, siendo ministro de Economía de Aznar.


Jaime Caruana: “El precio de la vivienda ha subido más de la cuenta, pero no tanto como para poder hablar de burbuja inmobiliaria. Junio de 2003, siendo gobernador del Banco de España.


¿Y después de todo esto?



Pa mear y no echar gota.


Y ahora, el PSOE.


¿Recordáis el famoso debate entre Solbes y Pizarro con motivo de las elecciones de 2008? Pizarro avisaba de que había crisis, y Solbes le llamó “catastrofista”. La izquierda dio “ganador” del debate a Solbes por su “mensaje de confianza”. Flipa.


Por cierto, el mismo Pedro Solbes que ¡en 2007! negaba el pinchazo inmobiliario:

Recordad que las 3 "S" socialistas responsables de que la caída fuese aún mayor son Solbes, Sebastián y Sevilla. Los tres gozarán de sus pensiones vitalicias riéndose de España entera mientras se acumulan los desahucios. El tercero de ellos, Jordi Sevilla anda haciendo gracietas con el título de su libro: La economía en dos tardes. Tanto él como Miguel Sebastián aprovechan ahora cualquier micrófono para desmarcarse de la política de Rodríguez Zapatero. Por cierto, que ahora Zapatero dice que lo hecho, hecho está. Que a mí me suena como un: “os jodéis, no habedme votado.


Ya os mostré en otro post cómo Pérez Rubalcaba aseguró que la burbuja no se pinchó porque “todos vivíamos muy bien con ella”. Ahora el mensaje oficial socialista es que “todos somos responsables de la burbuja inmobiliaria


En fin, el final de la crisis española no llegará ni en 2013, ni en 2014, ni en 2015. Estamos en mitad de una crisis estructural “a la japonesa” que ni siquiera la terminaremos de pagar nosotros. Las últimas letras de la fiesta las saldarán nuestros hijos.

Ninguna de las personas nombradas en este artículo ha vivido ni vivirá nunca las consecuencias de sus actos. Son culpabilísimos.

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