miércoles, 5 de junio de 2013

Algunas opiniones sobre el paro en España



La situación económica que vive España es, aparte de gravísima, desconocida. Tanto que ignoro si hay alguien en nuestro país que sepa cómo salir de ésta.
En todo caso algo está claro. Con independencia de que todos los indicadores económicos sean catastróficos, o estén en vías de superar la frontera de lo catastrófico, para nosotros el más importante, el único que algún día reflejará que hemos salido de la crisis es la tasa de desempleo.
Nuestro paro lastra todo lo demás. Supone un coste elevadísimo por los subsidios, reduce los ingresos del Estado vía impuestos, erosiona la credibilidad de España en los mercados, genera un lógico malestar social…
El problema es enorme. Según Eurostat, en agosto estábamos en un 25,1% de paro. Pero lo más interesante es esto otro. Fijaos bien: todo el mundo está de acuerdo en que lo peor de lo peor en la UE es Grecia. Y Grecia tiene una tasa de paro igual a nosotros, 25,1% en julio (el dato de agosto no sale en la web el día que escribo esto). Somos los campeones absolutos de desempleo con Grecia superando en casi 15 puntos la media de la UE.
Sin embargo hay más datos interesantes. Durante la orgía ladrillera española, nuestros ínclitos gobernantes decían que España necesitaba unos 600.000 trabajadores cada año, lo cual se tradujo en la gran afluencia de inmigrantes que todos conocemos. Pero atención. Cuando decían que demandábamos esa cantidad de trabajadores, la tasa de desempleo en España era del ¡¡¡ 8% !!!
Por aquellas fechas Holanda estaba algo por encima del 1%. Cuando empezó la crisis Holanda saltó de esa cifra al 8%. Nosotros tardamos el mismo tiempo en aproximarnos al 20%.
¿Qué conclusiones se puede sacar de esos datos? Esto es todo debatible. En mi opinión hay un montón de gente que está apuntada al paro pero que en realidad no quiere trabajar. ¿Cómo se explica si no que haya un suelo del 8% de desempleados cuando en España hacía falta tanta mano de obra? No hay otra explicación.
Pero aún quedaría una segunda reflexión: si es cierto lo anterior entonces la buena noticia es que nuestra tasa real de paro no es el 25,1%, sino una horquilla que yo situaría entre el 17% y el 20%. Una barbaridad, pero algo menos.
¿Y cómo se reducirá el paro? Bueno pues esto está todo inventado. O bien los desempleados empiezan a encontrar trabajo o bien empiezan a salir de España. Esto segundo es la gran esperanza (inconfesable, claro está) de nuestros gobernantes. Hace poco El País ya enviaba señales cuando publicaba que “La salida acelerada de españoles alextranjero hace caer la población”.
¿Y deben ser los emprendedores los que creen empleo?. Ya sabéis que en mi opinión, no.

domingo, 26 de mayo de 2013

Activar gastos para no cerrar la empresa



Los emprendedores de empresas de base tecnológica incurren en gastos relacionados con actividades de I+D+i. Este tipo de apunte minora los ingresos (cuando los hay) ocasionando que en la cuenta de explotación aparezcan pérdidas que proporcionan un escudo fiscal. Es decir, en el futuro, cuando haya beneficios, la base imponible del impuesto de sociedades se reduce y así la empresa paga menos tributos.
La ley permite que el emprendedor “active” estos gastos. La activación lo que hace es reconocer que esos gastos en investigación dieron lugar a un activo del que la empresa espera obtener beneficios. Así por ejemplo, el sueldo pagado a los desarrolladores de un programa informático se traduce en un software que posteriormente se podrá comercializar. Esos sueldos pueden “activarse”, y su importe pasa al balance de la empresa en su lado del activo en un apartado denominado “activo inmaterial o intangible”.
Cuando activas los gastos las pérdidas desaparecen de la cuenta de explotación, pues el apunte contable de activación se hace contra una cuenta de ingresos denominada “trabajos realizados para el inmovilizado inmaterial”. En otras palabras, nos apuntamos un ingreso ficticio que compensa los gastos de I+D+i contabilizados en el ejercicio.
Pongamos un ejemplo. Supongamos que una empresa en el año 2012 ha vendido cero euros y ha gastado 100 euros en el desarrollo de un producto propio. Si no activamos, la cuenta de pérdidas y ganancias arroja una pérdida de 100 euros (ingresos cero menos cien euros de gastos). Si activamos, el beneficio es cero (ingresos de cien euros de los trabajos realizados para el inmovilizado inmaterial menos los gastos de cien euros). En el activo aparecen los cien euros.
El emprendedor no puede activar a tontas y a locas lo que quiera. Hay criterios que respetar: debe tratarse de un proyecto de investigación cierto y definible, con perspectivas de éxito, etc.
Ahora bien, ¿nos interesa activar y perder el beneficio fiscal de las pérdidas acumuladas? La respuesta, como siempre, es depende. Depende de la situación. Hay al menos dos motivos por los que es interesante activar:
1. Reducimos el riesgo de que los fondos propios sean negativos y entremos en causa de disolución. Esto es peligroso, pues si no disolvemos, en caso de concurso, pueden derivarse responsabilidades personales para los administradores.
2. Demostramos frente a terceros que tenemos un activo intangible con valor económico (o, al menos, contable). Lo cual quiere decir que la empresa gastó dinero en sustentar bases ciertas de crecimiento a futuro.
Es importante que en este tema, como en casi todos los financieros, conviene buscar un buen asesor que nos ayude.
Termino este post anunciándoos un proyecto personal que en cierto modo es una startup propia. El 11 de febrero salió mi primera obra de ficción, una novela de espionaje titulada “El informe Müller”. Os dejo aquí el booktrailer y os presento mi nueva página personal donde iré informando de mis progresos en este campo. Os animo a que echéis un vistazo al Facebookde la novela para más información.



Gracias a todos.

jueves, 16 de mayo de 2013

Charla sobre espionaje en el Ateneo de Madrid el martes 21 de mayo

Os presento un acto que creo que despertará vuestro interés. El próximo martes 21 de mayo a las 19.30 en el Ateneo de Madrid (calle del Prado 21) intervendré en una charla coloquio sobre servicios de inteligencia que lleva por título: "Técnicas de espionaje: la guerra de los servicios de inteligencia.".

El plato fuerte será Ignacio Prieto, antiguo miembro del CNI que ocupó puestos de gran resposabilidad en inteligencia. Hablaremos sobre el modo en que los servicios de inteligencia trabajan para conseguir información en el mundo real, las técnicas que emplean en sus misiones y los resultados que obtienen.

Algunas temáticas serán: cómo captar un espía, cómo identificar un topo, cómo proceder al descubrir a un infiltrado, cómo volver un agente "doble", cómo conseguir un "agente dormido", cómo evitar la "doble bandera", servicios aliados vs. servicios amigos, servicios ofensivos y defensivos, etc. Todo ello con episodios reales.

La entrada es libre, gratuita, y el aforo limitado.

Os espero, no faltéis.

La ignorancia de las finanzas no exime de sus consecuencias



He tenido conocimiento recientemente de este Máster de Dirección Financiera impartido por ESIC en Bilbao y revisando los beneficios de la asistencia al programa compruebo una vez más hasta qué punto tales conocimientos financieros son clave en el entorno en que nos movemos.
Hace un tiempo tuve ocasión de comprobar precisamente lo que implica el desconocimiento de tales principios económicos. El caso es que pertenezco a una asociación cultural privada que está atravesando un periodo de serias penurias económicas. Para poner remedio a la tremenda situación de déficit (gastos superiores a ingresos) e insolvencia (incapacidad para atender a los vencimientos de pagos a acreedores) los gestores de la asociación presentaron un plan A. En paralelo, un grupo de asociados presentaron un plan alternativo B.

  • El plan A prevé la enajenación (venta) de algunos activos de la asociación, principalmente obras de arte.
  • El plan B propone solicitar un préstamo hipotecario poniendo como garantía un inmueble de la asociación.

En un caso tenemos una venta patrimonial y en otro un endeudamiento con garantía hipotecaria. Parecen alternativas muy diferentes, pero atención: financieramente son casi idénticas pues nos conducen a un mismo destino. Y, lo que es peor, ninguna de ellas soluciona nuestros problemas.
Veamos primero el plan A. Cuando se hace un presupuesto de ingresos y gastos hay que diferenciar los ingresos y gastos ordinarios (esto es, los procedentes de las actividades normales de la asociación) de los extraordinarios (aquellos que se verifican con carácter puntual y no son derivados de las actividades corrientes). La lógica financiera dice que los gastos ordinarios deben ser financiados con ingresos ordinarios. Si esto es así, se dice que el negocio es viable. El plan A lo que dice es: “vamos a conseguir un ingreso extraordinario vendiendo patrimonio para financiar nuestros costes ordinarios que son inasumibles”. Pero ¿qué haremos el año que viene cuando tengamos los mismos costes ordinarios inasumibles? Estaremos en la misma situación que ahora pero con menos patrimonio disponible. En otras palabras, únicamente diferimos la solución del problema.
Ahora el Plan B: asumimos una deuda hipotecaria, y con ella cubrimos nuestros costes ordinarios inasumibles. La deuda sólo debe emplearse para financiar inversiones que generen la caja suficiente para pagarla y generar un beneficio. Si usamos esa deuda para financiar gastos corrientes de este año, el año que viene tendremos los mismos gastos corrientes más los intereses y principal de la nueva deuda asumida. Y además tendremos un inmueble hipotecado. En definitiva, volvemos a retrasar la aparición del problema, que resurgirá empeorado pues tendremos más deuda asumida.
La única solución válida sería corregir los ingresos y gastos corrientes para que cuadren sin emplear ningún extraordinario. En paralelo renegociar la deuda para que los vencimientos no nos ahoguen y, ahí sí, quizá endeudarse a más largo plazo o vender patrimonio. Pero no antes de equilibrar el presupuesto.
El gran problema para muchas familias y empresarios españoles que han sucumbido en esta crisis ha sido emplear ingresos extraordinarios y/o elevados endeudamientos extra para cubrir costes ordinarios. Superaron el primer año de crisis pero cayeron en el segundo año con mayor estrépito.
Es el inconveniente de paliar los síntomas pero no curar la enfermedad. Y para ello nada mejor que un programa como el propuesto por ESIC en Bilbao.

domingo, 5 de mayo de 2013

Cómo caen algunos nombres importantes: el Colegio de Economistas de Madrid



En España, al igual que en otros lugares, se ha concedido siempre una gran importancia a la imagen de marca y el propio nombre. Por esa razón, mensajes como “vendemos en El Corte Inglés” o “somos partners de Microsoft”, son usados cotidianamente para dar más lustre a nuestra propia empresa. Estar emparentados con tan prestigiosos nombres nos otorga caché a nosotros mismos.
Ocurre sin embargo que en los momentos actuales en los que la crisis ataca a todos, nada es ya lo que parece. Y en ocasiones cuando oigo decir a algunos emprendedores “hemos conseguido como cliente a XXX” (póngase en XXX cualquier empresa importante o gobierno autónomo o incluso persona física), uno no puede evitar pensar que quizá, después de todo, la noticia no es del todo buena.
Y es que ahora mismo, empresas e instituciones otrora ejemplos de honorabilidad y corrección se dejan arrastrar por las más ruines de las prácticas empresariales para arañar unos euros que más que enfadarte te causan vergüenza ajena. Algún lector habrá pensado en seguida en ese operador telefónico, compañía energética o gran distribuidor con el que haya tenido algún roce. Yo voy a relatar a modo de ejemplo algo que me ha ocurrido recientemente con el Colegio de Economistas de Madrid, institución a la que quizá aún quede alguien que conceda algún crédito. Para vuestra referencia diré que son las personas que ahora se dedican a criticar a todo lo que se mueve pero que en sus balances de la revista Economistas del periodo 2001-2006 reflejaban una visión idílica de la marcha de España. Es difícil ser coherente, y fácil subirse al carro del vencedor.
El caso es que decidí darme de baja como colegiado pues, si bien es cierto que el importe de la cuota no era alto, el valor percibido por mí a cambio de ese dinero llegó a ser nulo. Llamo por teléfono para preguntar cómo se realiza el proceso de baja y me dicen que se tiene que hacer por escrito. Remito pues un correo ordinario y, como suelo aconsejar siempre que alguien se da de baja de un servicio domiciliado, ordeno al banco que devuelva los recibos que lleguen en lo sucesivo para evitar cobros enviados “por error”. Pues bien, varios meses más tarde me llaman del Colegio para decirme que debo no sé cuántos euros por cuotas devueltas por el banco. Alego que envié mi carta de renuncia del modo solicitado y me dicen que “no les ha llegado”.
La historia es un poco más larga e incluye el cobro de una deuda que el Colegio tenía conmigo y que ellos se han negado a hacer efectiva. Sólo diré que el episodio ha sido bastante penoso, no ya por los pocos euros que el Colegio ha conseguido de manera injusta, sino porque para ello no ha dudado en proceder de manera indigna desconfiando de la palabra dada por un colegiado que dedicó su tiempo y esfuerzo a ayudarles en un trabajo que le fue solicitado sin él pedirlo.
Así pues mucha atención, emprendedores. El nombre solo no es garantía de nada. El éxito pasado no garantiza liquidez actual. Pedid referencias bancarias a quien os solicite crédito, documentad las deudas que contraigan terceros con vosotros. Sed cautos, lo cual no significa desconfiar, sino obrar con precaución ante posibles impagos o problemas.
A mí al final este asunto del Colegio me ha dado un poco de lástima. Lo tienen que estar pasando realmente mal para necesitar esos eurillos que son capaces de embolsarse con prácticas tan abyectas y despreciables. Allá ellos.