La situación económica que vive España
es, aparte de gravísima, desconocida. Tanto que ignoro si hay alguien en
nuestro país que sepa cómo salir de ésta.
En todo caso algo está claro. Con
independencia de que todos los indicadores económicos sean catastróficos, o
estén en vías de superar la frontera de lo catastrófico, para nosotros el más
importante, el único que algún día reflejará que hemos salido de la crisis es
la tasa de desempleo.
Nuestro paro lastra todo lo demás. Supone
un coste elevadísimo por los subsidios, reduce los ingresos del Estado vía
impuestos, erosiona la credibilidad de España en los mercados, genera un lógico
malestar social…
El problema es enorme. Según Eurostat,
en agosto estábamos en un 25,1% de paro. Pero lo más interesante es esto otro.
Fijaos bien: todo el mundo está de acuerdo en que lo peor de lo peor en la UE
es Grecia. Y Grecia tiene una tasa de paro igual a nosotros, 25,1% en julio (el
dato de agosto no sale en la web el día que escribo esto). Somos los campeones
absolutos de desempleo con Grecia superando en casi 15 puntos la media de la
UE.
Sin embargo hay más datos interesantes.
Durante la orgía ladrillera española, nuestros ínclitos gobernantes decían que
España necesitaba unos 600.000 trabajadores cada año, lo cual se tradujo en la
gran afluencia de inmigrantes que todos conocemos. Pero atención. Cuando decían
que demandábamos esa cantidad de trabajadores, la tasa de desempleo en España
era del ¡¡¡ 8% !!!
Por aquellas fechas Holanda estaba algo
por encima del 1%. Cuando empezó la crisis Holanda saltó de esa cifra al 8%.
Nosotros tardamos el mismo tiempo en aproximarnos al 20%.
¿Qué conclusiones se puede sacar de esos
datos? Esto es todo debatible. En mi opinión hay un montón de gente que está
apuntada al paro pero que en realidad no quiere trabajar. ¿Cómo se explica si no que
haya un suelo del 8% de desempleados cuando en España hacía falta tanta mano de
obra? No hay otra explicación.
Pero aún quedaría una segunda reflexión: si
es cierto lo anterior entonces la buena noticia es que nuestra tasa real de
paro no es el 25,1%, sino una horquilla que yo situaría entre el 17% y el 20%.
Una barbaridad, pero algo menos.
¿Y cómo se reducirá el paro? Bueno pues
esto está todo inventado. O bien los desempleados empiezan a encontrar trabajo
o bien empiezan a salir de España. Esto segundo es la gran esperanza
(inconfesable, claro está) de nuestros gobernantes. Hace poco El País ya
enviaba señales cuando publicaba que “La salida acelerada de españoles alextranjero hace caer la población”.
¿Y deben ser los emprendedores los que
creen empleo?. Ya sabéis que en mi opinión, no.



